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Mundo

23/3/2011 07:51 PM

Obama concluye una gira por América Latina que protagonizó Libia

San Salvador, 23 mar (EFE).- El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, afirmó hoy que la visita de su colega de EE.UU., Barack Obama, no dejó solamente gestos sino "muy buenas noticias", entre las que citó la elección del país en un programa de desarrollo que, dijo, "inaugura la nueva forma de cooperación" de Washington.                    "Esta visita no nos dejó solamente gestos y buenas palabras, también nos ha traído muy buenas noticias para el futuro de todos", afirmó Funes en un mensaje al país transmitido por radio y televisión, al aludir a la presencia de Obama en El Salvador, que fue la última de una gira que lo llevó, además, a Brasil y Chile.                    Destacó que ambos gobiernos llegaron "a acuerdos concretos", como la inclusión de El Salvador como uno de los cuatro países que se beneficiará con el programa "Asocio para el Crecimiento".                    "Este es un plan global de inversiones, transferencias e innovación tecnológica que supondrá un verdadero salto al desarrollo, que traerá riqueza al país y empleo para nuestro pueblo", resaltó Funes.                    Detalló que este plan "no ve ya a los países receptores como meros sujetos pasivos, sino como socios que lideran su propio proceso de desarrollo" e indicó que ya se estableció "un calendario de acción", por el cual se prevé que en abril se finalizará el diagnóstico de necesidades y en junio se pondrán en marcha los primeros proyectos.                    El gobernante salvadoreño anunció que Obama se comprometió, asimismo, a apoyar la candidatura del país a la segunda fase del programa Reto del Milenio, por el cual los Estados Unidos ayuda a países pobres y de renta media-baja.                    La Corporación del Reto del Milenio (MCC, por su sigla en inglés), una agencia independiente del Gobierno estadounidense, aprobó en noviembre de 2006 una donación para El Salvador de 460,94 millones de dólares, que ha desembolsado a lo largo de cinco años para la financiación de proyectos de desarrollo.                    En materia de migración, uno de los puntos que generó más expectativa en el país, aseguró que coincidieron en que "la solución definitiva al tema de las migraciones pasa por crear las condiciones educativas, las oportunidades de empleo y progreso" en el país.                    Señaló, igualmente, que pidió a su colega estadounidense que "redoble su esfuerzo para que congresistas y senadores de ese país se aboquen a tratar una reforma migratoria integral que dé solución definitiva a este tema", a la que vez que le planteó que el Gobierno estadounidense "estudie la manera de permitir en algunas ocasiones la reunificación familiar".                    Obama cerró hoy su viaje de menos de 24 horas en El Salvador, donde algunos analistas y políticos señalaron que su visita dejó "mucho ruido" y "pocas nueces" porque no se dieron los anuncios que se esperaban en el tema migratorio, que afecta al menos a 2,5 millones de nacionales en suelo estadounidense.
San Salvador, 23 mar (EFE).- El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, afirmó hoy que la visita de su colega de...

San Salvador, 23 mar (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, concluyó hoy en El Salvador una gira de cinco días por América Latina que tenía como objetivo demostrar la importancia mundial de la región pero se vio protagonizada por Libia.

La primera visita de Obama a Sudamérica, donde visitó Brasil y Chile, y Centroamérica ya había comenzado con mal pie, en medio de sugerencias en Washington de que, a la luz de los problemas nucleares en Japón y la gravedad creciente de la situación en Libia, quizás el presidente debiera cancelar la gira y permanecer en la Casa Blanca.

La residencia presidencial insistió siempre en que la visita tendría lugar, y el hecho mismo de que se celebrara en medio de estas circunstancias servía para subrayar la importancia que se le otorgaba a la región.

Pero desde el primer día el presidente se vio obligado a, cuando menos, dividir sus atenciones.

Ya inmediatamente antes de partir hacia Brasilia el viernes celebró una reunión de urgencia con su equipo de seguridad nacional, para preparar la reunión convocada en París para el día siguiente y ultimar el plan de la inminente intervención militar.

Al día siguiente, Obama confinaba su reunión bilateral con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, entre dos teleconferencias con sus asesores de seguridad nacional y daba el visto bueno para el comienzo de las primeras misiones de la operación "Odyssey Dawn".

Estas consultas obligaron a un retraso de una hora y media en su comparecencia ante la prensa junto a Rousseff, donde apenas se mencionó la situación en Libia. Pero dos horas después, mientras caían los primeros misiles sobre el país norteafricano, Obama comunicaba a su país, desde Brasilia, que la operación había comenzado.

La etapa siguiente, en Río de Janeiro, también vio cambios en el programa. Para acomodar una nueva teleconferencia, Obama y su familia pospusieron hasta la noche una visita al Cristo Redentor en el cerro del Corcovado.

El presidente estadounidense, que esa mañana también visitó la favela Cidade de Deus, no pudo esquivar tampoco aludir a los acontecimientos en el país árabe en un discurso al pueblo brasileño, en el que apuntó: "hemos visto al pueblo libio levantarse valientemente contra un régimen decidido a brutalizar a sus propios ciudadanos".

La única etapa donde el programa previsto se desarrolló sin alteraciones fue la pivote de la gira, Santiago de Chile, donde Obama pronunció un discurso a las Américas en el que propuso nuevas "alianzas entre iguales" con "responsabilidades compartidas".

En ese discurso, Obama lanzó un llamamiento a los pueblos y los Gobiernos de la región a colaborar con EE.UU. para defender los derechos humanos y promover medidas que disminuyan las desigualdades sociales aún tan prevalentes en el continente.

El lugar desde donde se daba el discurso era emblemático, el Palacio de la Moneda, donde en 1973 el presidente constitucional, Salvador Allende, había muerto en un golpe de Estado que contó con la complicidad estadounidense.

Obama pasó de puntillas por esta circunstancia. Preguntado por la prensa chilena acerca de la posibilidad de disculpas estadounidenses, el presidente instó a no ahondar en los errores que su país pudo cometer en el pasado y, en su lugar, "mirar hacia el futuro".

Y nuevamente Libia dominó la rueda de prensa junto al presidente chileno, Sebastián Piñera.

En El Salvador, la última etapa de su gira, Obama anunció una nueva iniciativa de seguridad para Centroamérica que EE.UU. dotará de 200 millones de dólares y que contará con la participación internacional.

También visitó, en el acto con mayor carga emotiva del viaje, la tumba de monseñor Oscar Romero, el arzobispo católico salvadoreño asesinado en 1980 por paramilitares con el apoyo del Gobierno derechista del país por sus valientes críticas a las injusticias que se perpetraban.

Pero al mismo tiempo, Obama también ultimaba con los aliados internacionales un consenso para ceder el control de las operaciones en Libia a una estructura en la que la OTAN tendrá un papel "importante".

Y finalmente, el país que desde el otro lado del mundo acaparó la gira, también acabó obligando al presidente a adelantar su marcha en unas horas.

Hoy debía haber visitado las ruinas mayas de San Andrés pero en su lugar programó una nueva teleconferencia con Washington sobre el país árabe, tras lo cual partió de regreso a Estados Unidos. A seguir tratando sobre Libia.

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