San Salvador, 23 mar (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, concluyó hoy en El Salvador una gira de cinco días por América Latina que tenía como objetivo demostrar la importancia mundial de la región pero se vio protagonizada por Libia.
La primera visita de Obama a Sudamérica, donde visitó Brasil y Chile, y Centroamérica ya había comenzado con mal pie, en medio de sugerencias en Washington de que, a la luz de los problemas nucleares en Japón y la gravedad creciente de la situación en Libia, quizás el presidente debiera cancelar la gira y permanecer en la Casa Blanca.
La residencia presidencial insistió siempre en que la visita tendría lugar, y el hecho mismo de que se celebrara en medio de estas circunstancias servía para subrayar la importancia que se le otorgaba a la región.
Pero desde el primer día el presidente se vio obligado a, cuando menos, dividir sus atenciones.
Ya inmediatamente antes de partir hacia Brasilia el viernes celebró una reunión de urgencia con su equipo de seguridad nacional, para preparar la reunión convocada en París para el día siguiente y ultimar el plan de la inminente intervención militar.
Al día siguiente, Obama confinaba su reunión bilateral con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, entre dos teleconferencias con sus asesores de seguridad nacional y daba el visto bueno para el comienzo de las primeras misiones de la operación "Odyssey Dawn".
Estas consultas obligaron a un retraso de una hora y media en su comparecencia ante la prensa junto a Rousseff, donde apenas se mencionó la situación en Libia. Pero dos horas después, mientras caían los primeros misiles sobre el país norteafricano, Obama comunicaba a su país, desde Brasilia, que la operación había comenzado.
La etapa siguiente, en Río de Janeiro, también vio cambios en el programa. Para acomodar una nueva teleconferencia, Obama y su familia pospusieron hasta la noche una visita al Cristo Redentor en el cerro del Corcovado.
El presidente estadounidense, que esa mañana también visitó la favela Cidade de Deus, no pudo esquivar tampoco aludir a los acontecimientos en el país árabe en un discurso al pueblo brasileño, en el que apuntó: "hemos visto al pueblo libio levantarse valientemente contra un régimen decidido a brutalizar a sus propios ciudadanos".
La única etapa donde el programa previsto se desarrolló sin alteraciones fue la pivote de la gira, Santiago de Chile, donde Obama pronunció un discurso a las Américas en el que propuso nuevas "alianzas entre iguales" con "responsabilidades compartidas".
En ese discurso, Obama lanzó un llamamiento a los pueblos y los Gobiernos de la región a colaborar con EE.UU. para defender los derechos humanos y promover medidas que disminuyan las desigualdades sociales aún tan prevalentes en el continente.
El lugar desde donde se daba el discurso era emblemático, el Palacio de la Moneda, donde en 1973 el presidente constitucional, Salvador Allende, había muerto en un golpe de Estado que contó con la complicidad estadounidense.
Obama pasó de puntillas por esta circunstancia. Preguntado por la prensa chilena acerca de la posibilidad de disculpas estadounidenses, el presidente instó a no ahondar en los errores que su país pudo cometer en el pasado y, en su lugar, "mirar hacia el futuro".
Y nuevamente Libia dominó la rueda de prensa junto al presidente chileno, Sebastián Piñera.
En El Salvador, la última etapa de su gira, Obama anunció una nueva iniciativa de seguridad para Centroamérica que EE.UU. dotará de 200 millones de dólares y que contará con la participación internacional.
También visitó, en el acto con mayor carga emotiva del viaje, la tumba de monseñor Oscar Romero, el arzobispo católico salvadoreño asesinado en 1980 por paramilitares con el apoyo del Gobierno derechista del país por sus valientes críticas a las injusticias que se perpetraban.
Pero al mismo tiempo, Obama también ultimaba con los aliados internacionales un consenso para ceder el control de las operaciones en Libia a una estructura en la que la OTAN tendrá un papel "importante".
Y finalmente, el país que desde el otro lado del mundo acaparó la gira, también acabó obligando al presidente a adelantar su marcha en unas horas.
Hoy debía haber visitado las ruinas mayas de San Andrés pero en su lugar programó una nueva teleconferencia con Washington sobre el país árabe, tras lo cual partió de regreso a Estados Unidos. A seguir tratando sobre Libia.


