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Mundo

13/12/2010 08:51 AM

Saque partido al sueño

El cabecero sirve de separador para una pequeña zona de aseo. EFE
El cabecero sirve de separador para una pequeña zona de aseo. EFE

Bogotá, 13 dic (EFE).- Los dormitorios se han redefinido y pasan a ser un área tan amplia de la casa como pueda serlo el salón, aunque su destino final autorice a que sólo una o dos personas puedan disfrutar de ese reducto íntimo.

Vestidores, zona de lectura y aseos forman parte de la habitación más personal de nuestro hogar. Sin embargo, no hay que perder la perspectiva y aunque disponga de muchos metros mantener el orden es primordial.

Los cabeceros, en ocasiones, tan difíciles de elegir, se han transformado en un lugar de división, de imaginación y de guarida, más allá de su función de poner un marco decorativo a la cama, o de servir de apoyo mientras nos vence el sueño.

Tanto en las habitaciones de sus hijos como en la suya propia es hora de que conozca y aplique las posibilidades que le brinda una nueva opción de decoración, al menos hasta el nivel de poder transformar el hogar para las necesidades de jóvenes adolescentes.

Aunque le pueda parecer una posibilidad que en realidad no le soluciona un gran problema de almacenaje, lo cierto es que una vez que dispone de ella descubrirá que realizó una buena apuesta por este tipo de diseño.

La firma sueca Ikea dispone de muchas posibilidades y no solo para dormitorios informales. Su diseño práctico piensa en todas las necesidades que se presentan en el día a día. La serie Mandal ofrece un cabecero al que se le pueden ir incorporando tantas baldas como desee.

ALMACÉN OCULTO.

El diseño de Nike Karlsson, en abedul macizo, se aleja de los clásicos y permite colocar desde una lámpara, pasando por el despertador o nuestro libro de cabecera.

Pero aquí no termina todo. Marianne Hagberg se centra en los hogares pequeños y para ello ha imaginado la serie Brimnes con la que proporciona soluciones que nunca se le habrían pasado por la cabeza.

Según explica la diseñadora, su intención era diseñar una serie de muebles de dormitorios funcionales, en la que ?el almacenaje? fuera el aspecto que definiera a todos sus componentes.

DESLIZANTES.

Detalla que el cabecero cuenta con espacio para guardar libros o revistas, y además dispone de ?orificios para cables, perfectos para colocar lámparas de lectura?.

Una de las opciones que puede elegir tiene que ver con una apertura deslizante por los dos costados del cabecero. Una pieza de 31 centímetros, que con tres estantes le permite acumular aquello de lo que no quiera prescindir una vez acostado o bien cualquier otra cosa que no necesite tener a su disposición a diario.

Ubicar en la habitación un baño o un vestidor abierto consolida opciones de decoración que no delimitan espacios con divisiones radicales.

En esos casos, la cama y el cabecero en concreto pueden ejercer esa labor divisoria en el que todo forma parte de un único espacio, según donde se ubiquen.

DOS EN UNO.

Los interioristas Cuca García y Fernando de la Torre apuestan por este tipo de definición del área de descanso. ?Un lugar destinado a dormir no tiene porqué limitar la actividad?, comenta Cuca García.

Su propuesta pasa por incluir una pequeña zona de aseo en el interior del dormitorio. Para ello, el cabecero es el que marca la línea divisoria hacia un coqueto lavamanos con una amplia repisa, bajo la que se esconde un lugar de almacenaje de toallas y accesorios para la higiene personal.

En otras ocasiones, este tipo de distribución del mobiliario delimita un área de lectura y la parte menos visible del cabecero incorpora una línea de estanterías con distintos tamaños para libros e incluso música para escuchar en la intimidad.

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