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Ciencia y Tecnología

10/12/2010 09:50 PM

Bolivia rechaza compromiso y Venezuela media para evitar el fracaso de la cumbre

Cancún (México), 11 dic (EFE).- Bolivia criticó hoy con dureza los borradores de los documentos finales de la Cumbre del Cambio Climático de Cancún, por considerar que obedece a los intereses de EE.UU., y pidió más negociaciones para que reflejen "las posiciones de todas las partes".                    "Nosotros creemos que Estados Unidos ha tenido una gran influencia en este texto", afirmó en una conferencia de prensa el jefe de la delegación boliviana, Pablo Solón, una de las voces más críticas con el actual proceso de negociación.                    El embajador de Bolivia ante la ONU aseguró que los textos preliminares presentados por la Presidencia mexicana tras intensas negociaciones en las últimas 48 horas son "básicamente el acuerdo de Copenhague" que impulsó Washington en la anterior cumbre en la capital danesa y que no logró que fuera aprobado.                    "Para nosotros es fundamental que los países tengamos la posibilidad de plantear, argumentar y defender nuestras posiciones como corresponde", resaltó Solón, quien también se quejó de que no se le concediera la palabra en la sesión en que se divulgó el borrador.                    Asimismo, afirmó que en los pasillos de la conferencia "hay una guerra sucia" contra Bolivia con el objeto de aislarla, ya que algunas delegaciones se señala en privado a los posicionamientos bolivianos como el obstáculo para alcanzar un acuerdo en Cancún.                    Pese a que no aclaró si vetará el documento, que debe ser adoptado por consenso, advirtió de que "de ninguna manera" se puede llegar a una situación de "sí o sí: esto hay que aceptarlo".                    Solón realizó también una crítica pormenorizada de los numerosos puntos que aborda el documento que la presidenta de la cumbre, Patricia Espinosa, difundió a las partes con el propósito de lograr un acuerdo en las próximas horas.                    Entre otras cosas, consideró que "abre las puertas" a que se sustituya en un futuro el Protocolo de Kioto (1997), el único instrumento vinculante que hasta la fecha obliga a los países desarrollados a reducir sus emisiones.                    También rechazó que se amplíe la posibilidad de aumentar el uso nuevos mecanismos de mercado como si fueran "una varita mágica, así como que se otorgue un papel temporal al Banco Mundial (BM) para gestionar el nuevo "Fondo Verde" de ayudas a los países en desarrollo".                    Los documentos difundidos por la Presidencia mexicana incorporan por primera vez los compromisos de todos los países en materia de reducción de emisiones al proceso de negociaciones de Naciones Unidas, aunque sin carácter vinculante y basado en metas nacionales.                    Además, propone una fórmula de compromiso que aplaza a un momento futuro en los próximos dos años la decisión sobre si habrá o no una segunda fase del Protocolo de Kioto y pide a los países subir su "nivel de ambición" en recortes.                    La prórroga de Kioto (1997), que expira en 2012, se ha convertido en la piedra angular de estas negociaciones sobre la reducción de emisiones de gases contaminantes debido a las posiciones encontradas de Japón y otros países con las demás naciones sobre los compromisos para realizar esos recortes.
Cancún (México), 11 dic (EFE).- Bolivia criticó hoy con dureza los borradores de los documentos finales de la Cumbre...

Cancún (México), 10 dic (EFE).- Bolivia rechazó hoy el texto de compromiso que la presidencia mexicana de la cumbre de Cancún presentó para consensuar posiciones discrepantes sobre la reducción de emisiones contaminantes, y Venezuela intervino para mediar y evitar el fracaso de la reunión.

"Con mucho respeto, Bolivia no está dispuesta a suscribir un documento que signifique una elevación de la temperatura que ponga más vidas humanas en una situación cercana a la muerte, cuando ya tenemos 300.000 personas que mueren el año", dijo el jefe negociador boliviano, Pablo Solón.

La posición boliviana, expresada por Solón, que también es embajador ante la ONU, contrastó con la de la mayoría de las delegaciones que consideraron ese texto de compromiso en el que la presidencia mexicana de la cumbre trabajó más de 24 horas seguidas, y en especial con la de varios países latinoamericanos, favorables al texto.

Solón pidió a la presidencia mexicana una "clarificación" sobre el estatus legal del documento porque "no refleja ni recoge las propuestas centrales del estado plurinacional de Bolivia".

En concreto, se refirió a que el proyecto de acuerdo "no garantiza" el seguimiento del protocolo de Kioto (1997), que expira en 2012 y que hasta el momento es el único vinculante en reducción de emisiones contaminantes hasta esa fecha y que únicamente obliga a esos recortes a países desarrollados que lo han ratificado.

Estados Unidos no lo ha ratificado y China, por ser en desarrollo tampoco tiene obligación de aplicar esos recortes.

"Espero entrar en discusión punto por punto", pidió el jefe negociador boliviano a la presidenta mexicana de la conferencia y canciller mexicana, Patricia Espinosa, la que dijo que "no podía acompañar" en el apoyo a su borrador, que cuenta con el respaldo generalizado de los demás países y que ahora se ha de empezar a negociar.

El diplomático boliviano señaló que en el texto "no figura la cifra agregada de reducción de emisiones", y subrayó que con las que en él aparecen, habría una reducción de las emisiones del 13% respecto a los niveles de 1990.

"Eso significa un aumento de temperatura de 4ºCentígrados. Ese texto no garantiza el segundo tramo de Kioto y establece que va a haber incremento de temperatura. Sería hacernos responsables de una situación que el presidente de mi país (Evo Morales) ha calificado de genocidio y ecocidio", señaló.

El representante de Perú, el ministro de Medio ambiente, José antonio Brack Egg, por su parte, leyó una declaración conjunta en nombre de su país y de Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Panamá y República Dominicana, con su apoyo a los textos de compromiso que van a servir de base de la negociación.

"El mensaje fundamental de Cancún al mundo es que no hemos reducido nuestro interés en un acuerdo jurídicamente vinculante ni nuestras aspiraciones contenidas en un segundo período de compromiso" del acuerdo de Kioto, señaló, al tiempo que pidió "dar el acuerdo sin más demora a este documento".

Consideró que con su respaldo a ese documento base de negociación, los países "responden a la demanda que la sociedad actual y las generaciones futuras piden de nosotros".

Espinosa respondió que todos trabajaron "al máximo para lograr un acuerdo equilibrado. Esto es lo mejor a que nos ha llevado un proceso de redacción colectiva, cualquier ajuste tienen que tener el respaldo de otras partes interesadas".

La representante de Venezuela, Claudia Salerno, señaló que la negociación ha entrado "en un momento difícil, con muchas horas de cansancio y es un momento importante de guardar la calma. Es largo el camino que nos ha traído hasta hoy".

Salerno subrayó que su país quiere "adoptar una decisión que nos incluya a todos, que no deje a nadie por fuera porque sintamos que estamos cerca del éxito. Sólo habrá éxito si estamos todos".

Agregó que las "preocupaciones de Bolivia necesitan un espacio para ser conversadas".

Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, hizo un llamado "a escuchar con paciencia, con flexibilidad, los planteamientos de la delegación de Bolivia" y recordó que ese país ejercía "un liderazgo fundamental" en América Latina.

Dijo que su país se sentía "insatisfecho con los documentos presentados", y en particular objetó que no recogieran metas de reducción de emisiones "claras ni suficientes", que no precisaran de dónde llegarán los fondos financieros para el Fondo Verde Climático (CGF).

Subrayó que en el proceso era "clave" haber acordado "que va a haber un segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto", uno de los asuntos más contenciosos de la Conferencia climática de Cancún.

También consideró que esta "ha marcado un agudo contraste con el fracaso de Copenhague en términos de participación" tras un año "de presiones indebidas, de imposición política, de presión financiera por parte de un grupo de países para tratar de legitimar" el acuerdo de Copenhague.

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