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30/8/2010 11:52 AM

Doble golpe del clasicómano belga Gilbert, etapa y maillot rojo en Málaga

Málaga, 30 ago (EFE).- El belga Philippe Gilbert, ganador de la tercera etapa de la Vuelta a España 2010, ha confesado que la tenía "marcada dentro de las posibles para lograr una victoria" y que ya la había reconocido antes de disputarla para intentar ganarla.                    "Lo he pasado mal en el puerto de primera, en el que me descolgado a 3 kms. de la cima y he coronado a 30 segundos. Luego he hecho una gran bajada para cazar y, gracias a mis compañeros, he llegado bien colocado al inicio de la última ascensión. Allí he esperado mi momento y después de un primer ataque de un Liquigas, he atacado yo", ha recordado la llegada a meta.                    Gilbert, uno de los corredores más acreditados de los últimos años en grandes clásicas y carreras de un día, se ha felicitado de haber logrado su "primera victoria desde mayo" y de haberse hecho con el maillot rojo de líder, lo que cree que le da "responsabilidad" de tener que "defenderlo" en los próximos días.                    También se ha congratulado de haber "cumplido uno de los dos objetivos" con los que llegó a la Vuelta, el de "lograr una victoria de etapa".                    El otro es de preparar el Mundial de Australia, que, tras haberlo "entrenado en el rodillo con el simulador", ve "más duro de lo que muchos creen" y, "en caso de que acabe un grupo por delante, no será con más de 25 corredores".                    En cuanto a los rivales que pueda tener en las antípodas, ha citado "especialmente" al ruso Alexandr Kolobnev. También a los italianos Filippo Pozzato y Daniele Bennati, a los españoles Óscar Freire y Purito Rodríguez y al checo Roman Kreuziger.                    En cuanto al gesto que ha hecho al ganar la etapa, ha explicado que tiene "dos recuerdos colgados" al cuello de su "abuela" y su "mujer" y que "a ellas estaba dedicado el triunfo".                    Entre las últimas de las más de 30 victorias que cuenta Gilbert como corredor profesional, destacan la de hoy, la tercera de un 2010 en la que ha ganado también la Amstel Gold Race -a cuyo muro de Cauberg le ha recordado el final de etapa de hoy-, y otra en el Giro de Italia de 2009. El año pasado ganó también la general de la París-Tours, y de los giros a Piamonte y a Lombardía.
Málaga, 30 ago (EFE).- El belga Philippe Gilbert, ganador de la tercera etapa de la Vuelta a España 2010, ha confesado...

Málaga, 30 ago (EFE).- El clasicómano belga Philippe Gilbert, del Omega Pharma, se llevó con autoridad la tercera etapa de la Vuelta a España disputada entre Marbella y Málaga, de 157,3 kilómetros en duelo con el español "Purito" Rodríguez y se enfundó el maillot rojo de líder, en una jornada de calor extremo en la que algunos favoritos se dejaron segundos.

Gilbert, ganador de la Amstel Gold Race, apareció en el momento propicio, una vez neutralizado el español Serafín Martínez, que marchaba escapado, para ejercer de "killer", a 500 metros de meta, donde aceleró en cuesta y aguantó el ritmo. Un desenlace idóneo para el belga, que no se dejó alcanzar por Joaquín "Purito" Rodríguez (Katusha), batido por 3 segundos. Igor Antón, que se vio "competitivo" pasó tercero a 13 segundos.

El ciclista del Euskaltel precedió al grupo de favoritos, donde se vio muy activo al italiano Vincenzo Nibali (Liquigas), cuarto a 15 segundos. Un aviso ante sus inmediatos rivales. Menchov cruzó a 18 segundos, a 19 Mosquera, David Arroyo, Xavi Tondo y Frank Schleck. Peor les fue a Sastre y Kreuziger, que perdieron comba al final, además de medio minuto respecto al ganador.

El batacazo de lo llevó Andy Schleck, fuera de forma, quien se dejó en el viaje 14.10 minutos. Beñat Intxausti, del que se esperaba una demostración de su brillante futuro perdió 19.05.

Un final interesante y explosivo, como el recorrido pensado para fomentar el espectáculo. Gilbert, de 28 años, no dejó escapar la ocasión para vestirse de líder por primera vez en la Vuelta. El ciclista valón, expuso sus cualidades de finalizador, las que le sirvieron en 2009 para ganar la París-Tours, el Giro de Piamonte y el Giro de Lombardía.

Con el británico Cavendish en día aciago desde los primeros kilómetros, Gilbert, que también se descolgó en el puerto de primera, como el ex líder, subió al podio para vestirse con el jersey rojo. Es el nuevo jefe de la Vuelta, con 14 segundos de ventaja sobre Purito Rodríguez y 22 sobre el bielorruso Kanstantsin Sivtsov (Columbia).

Nibali lidera el grupo de favoritos, quinto a 28 segundos de Gilbert, y a partir de ahí figuran Igor Antón a 35, Tondo con el mismo tiempo y Frank Schleck noveno a 36. Un primer test que confirmó que el italiano del Liquigas ha venido fuerte y con aspiraciones reales.

El calor volvió a ser protagonista, 40 grados en la salida, factor insoportable para una jornada con recorrido complicado por la provincia de Málaga. Para empezar el Puerto de Ojén (2a), a subir de salida. Un calvario tempranero para el líder Mark Cavendish, que cruzó el puerto a 2 minutos de la cabeza. Los sucesivos ataques terminaron en una selección de siete corredores que se saltaron la disciplina del pelotón.

Los protagonistas de la fuga fueron Egoi Martínez (Euskaltel-Euskadi), Javier Ramírez (Andalucía), Kadri (AG2R), Vanendert (Omega), Cherel (FDJ), Terpstra (Milram) y Serafín Martínez (Xacobeo Galicia). Juntos cruzaron Málaga en el primer paso del recorrido y llegaron a las primeras cuestas del Alto del León, a 55 kilómetros de meta, con dos minutos de adelanto.

Se trataba del primer puerto de primera de la Vuelta, en una especie de sartén de 15 kilómetros de longitud al 5,5 por ciento de pendiente media, donde atacó y redujo el grupo a cinco el escalador gallego Serafín Martínez (Xacobeo). Un primer examen para comprobar el estado de forma en el grupo de favoritos, donde Andy Schleck, segundo del Tour de Francia, enseguida perdió terreno y aireó la debilidad con la que afronta la carrera.

Serafín, que ya vistió 11 días el maillot de la montaña en la Vuelta 2007, coronó con 1.52 de adelanto y se aseguró el maillot de lunares azules. Luego se lanzó al descenso, perseguido por Moncoutie, Egoi Martínez y Cherel, intercalados, y el pelotón a 1.40 dirigido por el Caisse D'Epargne.

La etapa tenía "trampa" al final: la subida al Castillo de Gibralfaro, apenas 1,8 kilómetros de ascenso que incluye rampas del 10 por ciento, un muro para ofrecer un final propicio para rematadores, hombres rápidos y explosivos en cuestas cortas. Serafín soñó hasta el último kilómetro.

El ritmo del Astana y Liquigas terminó con sus opciones, cuando ya llevaba "las piernas cuadradas". Al de O Rosal le pasaron como un obús un grupo donde va iban lanzados Philippe Gilbert, Purito Rodríguez, Nibali e Igor Antón.

Gilbert tiró de manual a 500 metros de meta y aprovechó una curva cerrada para arrancar como una moto y sorprender a Purito, que trataba de pegarse a su rueda. No hubo opción, ya que el corredor valón no cedió un metro ante los intentos del medallista de bronce en el pasado Mundial. Se presentó en meta celebrando la tercera victoria de la temporada, al más puro estilo de los "uphill finisher", con la firma de un prestigioso clasicómano.

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